Anteproyecto “Que incentiva y fortalece el mercado de espectáculos públicos”
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Durante años, los panameños han visto repetirse la misma escena: se anuncian giras internacionales de artistas y Panamá, simplemente, no aparece en el mapa. Las rutas suelen ir de Costa Rica a Colombia pero ¿Por qué pasa esto?
La respuesta está principalmente, en los costos y las barreras administrativas que enfrenta la industria de espectáculos en el país.
El problema: Panamá es el destino más caro para los artistas
Cuando un artista internacional se presenta en un país, el pago acordado en su contrato no es el único costo. Cada nación impone impuestos y cargos adicionales que impactan directamente la viabilidad del evento.
En comparación regional, Panamá resulta ser el país más costoso:
Colombia aplica un 8% de impuesto sobre la renta al artista y un 10% sobre la venta de boletos. En total, el evento se encarece aproximadamente un 18%.
Costa Rica cobra un 15% sobre lo que gana el artista, sin recargos sobre boletos.
Panamá, en cambio, impone:
15% de impuesto sobre la renta
5% de contribución parafiscal al Ministerio de Trabajo
2.75% de seguro educativo
Esto eleva el costo total del contrato en 22.75%, convirtiendo al país en la opción menos competitiva de la región.
Para los promotores, esto no es un detalle menor: es la diferencia entre hacer o no un evento.
Más allá de los impuestos: la burocracia
El problema no termina en los costos. Panamá también exige una serie de trámites que complican aún más la llegada de artistas internacionales.
Actualmente, se requiere:
Permiso de trabajador migrante ante el Ministerio de Trabajo
Visa de transeúnte o trabajador eventual ante el Servicio Nacional de Migración
Entrega de múltiples documentos en distintos procesos administrativos
Estos requisitos, lejos de facilitar la industria, la ralentizan y encarecen. En términos prácticos, representan una desventaja frente a países vecinos que han optado por sistemas más ágiles.
¿Qué hacen otros países?
Países como Colombia han modernizado sus procesos para adaptarse a la dinámica del entretenimiento internacional.
Por ejemplo:
Si el artista proviene de un país que no requiere visa, puede ingresar sin trámites adicionales.
Si necesita visa, existe una categoría específica como visitante de evento, mucho más simple y rápida.
Este tipo de medidas reduce fricción y hace más atractivo el país para promotores y artistas.
La propuesta: abrir las puertas al entretenimiento
El anteproyecto de ley buscaposicionar a Panamá como un destino competitivo para espectáculos internacionales.
Entre sus principales propuestas destacan:
Eliminar el 5% de cobro extra obligatorio sobre contratos de artistas extranjeros
Establecer que la relación entre el artista y el promotor es de carácter civil, no laboral, eliminando así el 2.75% de seguro educativo
Suprimir el requisito de permiso de trabajador migrante
Eliminar la necesidad de una visa especial de trabajo para artistas internacionales
Flexibilizar los procesos administrativos para facilitar la realización de eventos
El impacto: más que entretenimiento
Impulsar esta industria no es solo una cuestión cultural, sino también económica.
Cada concierto o evento genera:
Empleo temporal en producción, logística y seguridad
Movimiento en sectores como hotelería, transporte y gastronomía
Actividad comercial en centros comerciales y comercios locales
Recaudación fiscal a través de la venta de boletos y consumo
Un ejemplo reciente lo demuestra: eventos internacionales como los Premios Juventud generaron más de 2,500 empleos temporales y dinamizaron múltiples sectores de la economía.


El fortalecimiento del mercado de espectáculos públicos representa una oportunidad estratégica para el país. No solo permitiría atraer más artistas y eventos, sino también diversificar la economía y proyectar a Panamá como un hub cultural en la región.


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